07 noviembre 2010

Una noche

Dormían sus claros ojos aquella noche oscura
cuando los fantasmas alzaron sus voces,
despertaron a gritos de mi alma la locura
espantando el amor de aquellas noches.

Gritaban ríos y besos no olvidados
la verdad silenciada y más dolorosa,
verdad de fantasmas en ángeles encarnados
que guíaba mis pasos a una vida más dudosa.

Hoy mis dos oscuros ojos ven claro
lo que tuve que aprender por el camino;
busco en tus ojos niña, la luz de mi faro.

De igual modo que un día aquel ángel vino,
así vendran los ojos tuyos a darme amparo
para formar algun día parte de mi sino.

2 comentarios:

Reysagrado dijo...

Es difícil olvidar los fantasmas, pero todo consiste en proponérselo y... a veces sucede que aparece quien te los hace olvidar. No te engañaré ni diciéndote que ya aparecerá, porque no lo sé, pero tampoco te desilusionaré diciendo que quizás no aparezca, porque tampoco lo sé; sólo sé que todo empieza por saber lo que uno quiere. Lo demás, que venga como caído del Cielo:)

Gaia dijo...

Desconocía tu faceta poética. Cada cuál tiene sus propios fantasmas y ojalá se desvanecieran con un simple soplo.

Un fuerte abrazo.

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